jueves, 18 de junio de 2009

Ximena Guiraldes: Píldora del día después, sigue la teleserie...


(Ref a texto publicado hace un tiempo)

Señor Director (a):
Un año más tarde, me encuentro nuevamente refiriéndome al tema de la píldora del día después y verdaderamente no se entiende el empeño obsesivo de quienes están detrás de su prohibición.
Como Orientadora Familiar y Juvenil, desarrollé hace años en La Pintana varios talleres de sexualidad con mujeres en situación de pobreza, y como lo he expresado antes, me encontré con que la mayoría de esas mujeres reconoció, después de un trabajo respetuoso y abierto con ellas, que habían sido objeto de abuso sexual en su niñez y adolescencia y llevaban a cuestas ese dolor junto al recuerdo de traumáticos abortos, o de hijos entregados a instituciones. Recuerdo el testimonio de una joven madre, quien en medio de una actividad que consistía en elegir recortes de revistas, y asociarlos con alguna situación personal, escogió la foto de una niñita mirando por la ventana con expresión triste, y contó que así era como recordaba su niñez: mirando por la ventana, para que no la vieran llorar, cada vez que era violada por su padrastro, del cual había salido finalmente embarazada.
La realidad de las niñas en situación de riesgo social -quienes son las destinatarias por excelencia de la medida del Ministerio- nada tienen en común con la imagen de la niñita, que probablemente deben tener como referente los integrantes del TC, que rechazaron en su oportunidad la anticoncepción de emergencia. La extrema pobreza -una situación que estoy segura ellos no conocen de cerca- crea condiciones favorables para la promiscuidad sexual, la violencia machista y la falta de autoestima de las niñas como consecuencia del ambiente en el que viven. Su cercanía con la sexualidad adulta, la promiscuidad y la sumisión a las figuras masculinas, muchas veces por temor, incide en un inicio sexual precoz. Por lo tanto, impedir la entrega de la píldora, no solo es un atentado contra las legítimas políticas de salud pública de un gobierno elegido por mayoría, sino que es una crueldad contra miles de niñas y jovenes que sufren el drama de la sexualidad forzada o no deseada conscientemente. Quienes por aferrarse a la teoría abortiva de la píldora –negada por destacados especialistas por lo demás- y quieren inhibir al Estado de entregarla, no están castigando a un gobierno: simplemente están condenando a los más vulnerables y desfavorecidos, como son las niñas en situación de riesgo social, obligándolas a seguir reproduciendo el círculo de la pobreza y marginándolas de la sociedad.
Está claro que junto a las medidas de orientación y educación sexual, hay que reforzar el apoyo a la familia y focalizar todas las medidas de protección social que sean necesarias, para favorecer el desarrollo sano y productivo de niños y niñas, para que no tengan que abandonar la escuela, ni tengan que recurrir a la prostitución o al robo como estrategia de sobrevivencia, ni a la evasión de las drogas por falta de horizontes, ni al sexo promiscuo o forzado, simplemente porque está ahí.

Saluda Atte. Ud.

Ximena Güiraldes C.
Orientadora Familiar y Juvenil
Con experiencia en trabajo con mujeres
y jóvenes en situación de riesgo social.

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