sábado, 27 de junio de 2020

DON ENANO.






 
  Cada domingo después de los almuerzos en la casa de la abuela le pedíamos que nos llevara a ver los enanitos del jardín del vecino.   Su dueño nos saludaba quitándose el sombrero tirolés de fieltro verde con pluma, de moda por esos años al vernos detrás de la reja y mi abuela devolvía el saludo con un -otra vez por acá don Enano,  con una sonrisa de complicidad.     Siempre creímos que él    era el papá de los enanitos del jardín y con mis hermanos imaginábamos la casa con camas pequeñas y que cuando llegaba la noche don Enano los entraba a la hora de dormir.  Un domingo nos contó la abuela que se había ido del barrio y nunca más lo volvimos a ver.   Muchos años después, quizás más de cuarenta,  hurgando en una librería de viejos me encontré con una foto del vecino entre las páginas de un libro:  “A mi querida Martita, con el amor de su NANO”.

 
 Premiado Concurso Nacional Cuento Corto "Vida en la Ciudad" Corporación Cultural, Municipalidad de Vitacura.   26 de Junio 2020